martes, 25 de febrero de 2014

PARÁBOLA DEL HIJO PRODIGIO.


11.- También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
12.- y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
13.- No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
14.- Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
15.- Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.
16.- Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17.- Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
18.- Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19.- Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20.- Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
21.- Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
22.- un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
23.- Y traed el Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
24.- porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
25.- Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;
26.- y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
27.- Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.
28.- Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
29.- Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
30.-  Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él bebé gordo.
31.- Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
32.- Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.